Otoplastia

Corrección de Orejas Prominentes

¿PENSANDO EN UNA OTOPLASTIA?

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Los pabellones auriculares despegados o en asa u orejas de soplillo o helix valgus son unas alteraciones congénitas que desde la infancia afectan tanto a niños y niñas provocándoles trastornos psicológicos ante las risas y burlas de los otros niños. La crueldad de la infancia hace que a lo largo de los años las personas ya en su edad adulta sufran complejos importantes con sus orejas de soplillo.
La adolescencia es un punto de inflexión en el desarrollo de la personalidad del ser humano. Entre otras cosas, el aspecto físico puede provocar alteraciones en el desarrollo personal por lo que el tratamiento de estas “anomalías” puede ser una excelente terapia.
La otoplastia es una intervención relativamente sencilla para un cirujano experto consistente en la remodelación de los pabellones auriculares mediante la plicatura (“plegamiento”) del cartílago con una serie de puntos y dar una forma más anatómica al pabellón auricular. También se puede acompañar con la resección de la concha auricular para orejas anchas. Toda esta remodelación de la oreja se realiza a través de una incisión prácticamente imperceptible en la parte posterior del pabellón a la que se puede añadir otra en la parte anterior si se extirpa cartílago y piel de la concha.

La intervención se puede realizar bajo anestesia local con o sin sedación o bajo anestesia general según el tipo de paciente. En niños se prefiere anestesia general ya que difícilmente son capaces de colaborar enteramente durante todo el tiempo que dura la operación (una hora aproximadamente).

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RECOMENDACIONES Y POSTOPERATORIO

Si bien las complicaciones de la intervención son escasas, cabe tener en cuenta que se puede producir sangrado, hematoma e infección (como en cualquier acto quirúrgico) pero que pueden llegar a provocar alteraciones en la estructura cartilaginosa de la oreja.
Otras complicaciones son la recidiva de las orejas en asa (por desgaste de algún punto) y la cicatrización anómala.

Cualquier duda que pueda ocasionar la intervención debe ser subsanada por el cirujano plástico, ofreciendo su experiencia al paciente para que entienda bien el tratamiento y los cuidados posteriores que debe realizar, como llevar una cinta durante un mes a modo de “tenista” para mantener las orejas remodeladas en una posición más adecuada para evitar que se vuelvan a despegar.

Todo esto conforma una terapia, que además de estética o reconstructiva, aborda los aspectos psicológicos de un niño o niña (o un adulto) que pudiera haberse afecto de este trastorno físico, que, gracias a la cirugía, puede tener una solución realmente efectiva.

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