Reducción Mamaria

La REDUCCIÓN MAMARIA consiste en la remodelación y disminución del tamaño de los pechos hipertrofiados de una mujer. Hablamos de HIPERTROFIA cuando hay un crecimiento excesivo de las mamas, ya sea por aumento de peso de la mujer u obesidad, malformación genética o enfermedad mamaria.

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Silvia Romero

¿PENSANDO EN UNA REDUCCIÓN DE PECHO?

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La REDUCCIÓN MAMARIA consiste en la remodelación y disminución del tamaño de los pechos hipertrofiados de una mujer. Hablamos de HIPERTROFIA cuando hay un crecimiento excesivo de las mamas, ya sea por aumento de peso de la mujer u obesidad, malformación genética o enfermedad mamaria.

Se habla de GIGANTOMASTIA cuando el crecimiento es excesivo y anormal, llegando a producir graves consecuencias físicas y funcionales de la mujer, como dolores de espalda, hernias dorsales y cervicales, mareos, etc.

Gracias a la Cirugía Plástica se consigue solucionar el problema de las mamas hipertróficas, mejorando tanto física como estéticamente la salud de la mujer, siendo una de las intervenciones más agradecidas en nuestro medio ya que soluciona por partida doble las espectativas de la paciente.

La reducción mamaria se realiza más frecuentemente en mujeres perimenopáusicas, principalmente debidos a cambios hormonales y sobrepeso. También no es raro realizarse en chicas jóvenes que han tenido un sobredesarrollo de sus mamas provocándoles una deformidad importante y caída de sus pechos.

Y es que a parte de reducir el pecho, también se realiza una elevación, remodelación y se les da una mayor firmeza en las mamas para obtener un pecho bonito y “práctico”, como a veces nos dicen las pacientes que les gustaría tener.

Tal como dice su nombre, consiste en “REDUCIR” el tamaño del pecho de una mujer que por diferentes motivos (genéticos, por lactancias excesivas, paso de los años, menopausia, malformaciones, obesidad…) ha sufrido un crecimiento elevado, una caída y una pérdida de turgencia provocando unas molestias secundarias al tamaño de las mamas, como dolor de espalda, hernias discales, mareos, limitaciones a la vida diaria, grietas y estrías en la piel, sobrecrecimiento de hongos, etc.

La reducción mamaria es una intervención compleja de cirugía plástica que intenta eliminar el tejido mamario sobrante mediante la extirpación del mismo (glándula mamaria, grasa y piel) y remodelación de la mama de forma natural y anatómica pero a expensas de unas inevitables cicatrices.

La reducción mamaria es una intervención compleja de cirugía plástica que intenta eliminar el tejido mamario sobrante mediante la extirpación del mismo (glándula mamaria, grasa y piel) y remodelación de la mama de forma natural y anatómica pero a expensas de unas inevitables cicatrices.
Por la simple exploración física de la paciente y, sobre todo, ateniéndonos a unas medidas muy importantes en cirugía mamaria.

Se trata de medir la distancia que existe entre el punto de unión de las dos clavículas (en la escotadura esternal) y el pezón de cada pecho (CAP=complejo areola pezón). Esta medida es importante porque nos va a dar el tipo de ptosis (caída) mamaria que tiene la mujer y el consiguiente tratamiento:

  • De 18 a 20 cm: Son las medidas NORMALES una chica joven.
  • De 21 a 23 cm: PTOSIS/HIPERTROFIA LEVE. A valorar entre no hacer nada o realizar una mastopexia con mínima reducción de tejido.
  • De 24 a 28 cm: PTOSIS/HIPERTROFIA MODERADA: Ya es necesario realizar una reducción vertical y, en ocasiones, una reducción en T invertida si existe un excedente de piel en las mamas.
  • 29 a 33 cm: HIPERTROFIA ELEVADA. Se requiere una mastopexia en T invertida.
  • 33 cm: GIGANTOMASTIA. Reducción en T-invertida y en ocasiones con injerto de CAP (Técnica de Thöreck)
Básicamente existen 3 tipos de técnicas según el tipo de cicatriz residual:

  1. REDUCCIÓN VERTICAL: para reducción moderada (CAP a 24-28 cm). La cicatriz se sitúa alrededor de la areola + una cicatriz vertical desde el borde inferior de la areola hasta el surco submamario (tiene forma como de “chupa-chups”). Es la que más utilizamos.
  2. REDUCCIÓN EN T-INVERTIDA: para reducción elevadas y en gigantomastias (CAP>28 cm). Se añade a las cicatrices anteriores otra cicatriz que discurre a lo largo del surco submamrio, adquiriendo una forma de T invertida (también se conoce por la forma de “ancla”). En algunas gigantomastias se puede realizar un injerto de CAP para darle una mejor viabilidad y evitar problemas de necrosis (Técnica de Thöreck).
  3. REDUCCIÓN MEDIANTE LIPOSUCCIÓN: En esta técnica las cicatrices son mínimas, como mucho un par de puntos de menos de 1 cm en cada mama. Está solo indicada en mamas hipertróficas a expensas del crecimiento de la grasa y no de la glándula mamaria y que tenga una buena calidad de la piel (sin estrías) y con capacidad de retracción. Son casos muy escogidos en los que se reduce el pecho a base de eliminar la grasa mediante liposucción y ver la capacidad de la mama para retraerse y disminuir su tamaño. No deja las mamas firmes pero sí disminuye considerablemente el volumen.
La mejor técnica es la que sea la más indicada para la paciente según las características previas de sus mamas y las perspectivas del resultado que tenga.

Personalmente preferimos realizar la menor cicatriz posible en cada caso ya que el nivel de satisfacción es mayor. Por ejemplo, la reducción con cicatriz en T-invertida pocas veces la realizo ya que con la cicatriz vertical y un buen trabajo de montaje de la mama se pueden obtener muy buenos resultados, evitándonos la cicatriz en el surco submamario.

También nos gusta realizar un poco de liposucción laser por los costados y alrededor de la mama para darle mejor forma en los casos que sea necesario.

En casos de mamas hipertróficas con CAP>30 cm nos decantamos más hacia una reducción en T-invertida ya que la capacidad de remodelación de la mama es mejor.

RECOMENDACIONES Y POSTOPERATORIO

La recuperación habitual es de unas 3 semanas, tiempo tras el cual se puede realizar vida normal sin esfuerzos.
Se requiere sólo un día de ingreso en la clínica (algunas veces dos días) y la recuperación se puede hacer perfectamente bien en el domicilio, siempre bajo los controles médicos pertinentes en nuestra consulta.
A la semana de la intervención la paciente está muy bien, un poco limitada la movilidad de los brazos pero sin dolor y con ganas de hacer vida normal.

A las tres semanas, cuando las heridas están bien curadas la paciente puede hacer vida practicamente normal y a partir del mes se puede iniciar suavemente el ejercicio físico.

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